martes, 14 de octubre de 2008

Kate Royal, a tener en cuenta

Me había dejado en el tintero el último espectáculo musical de mi largo fin de semana Londinense: un recital matutino en el Wigmore Hall, el lunes 29 de septiembre, de la joven soprano Kate Royal, una figura a la que EMI ya ha dedicado un disco en solitario a pesar de que anteriormente su única grabación había sido Liederkreis de Schumann, un registro de 2006 incluido en la edición completa de Hyperion, lo que por otra parte tampoco es desdeñable. Cuando escuche los dos CDs -que estaban a la venta en el vestíbulo de la sala- escribiré algo por aquí, pero de momento digo que disfruté muchísimo allí sentado, y que he vuelto a hacerlo escuchando la grabación del concierto que hizo BBC Radio 3, que he podido conseguir directamente de la web de la emisora.
Kate Royal tiene un instrumento de mucha calidad: apreciable volumen, buena homogeneidad y un centro carnoso, de lírica auténtica, que ofrece un gran atractivo tímbrico. Técnicamente tampoco anda mal servida y lo único que se le puede reprochar es una dicción no siempre inteligible. Y en lo expresivo esta chica se desenvuelve de maravillas en el repertorio que ofreció en la emblemática sala londinense: Vocalise y Cinco canciones griegas de Ravel, La bonne chanson de Fauré y cinco de los Cantos de Auvernia. Toda la morbidez, la delicadeza sin blanduras y la sensualidad acariciadora de estas músicas estuvieron presente en sus recreaciones, muy especialmente en un Canteloube de tan contenida como intensa expresividad (emocionantísimas "La delaïssádo" y "Brezairola"), sin que por ello dejase de ofrecer chispa y picardía cuando era necesario ("Lou Boussu"). Habrá que ver cómo aborda otros territorios más compometidos, pero de momento la chica promete: hay que tenerla en cuenta.

Fabuloso el acompañamiento de Malcolm Martineau. Me dice un experto amigo que este señor le parecía hace años un pianista bastante normalito, pero que hace poco pudo escucharle en directo, en Madrid, y al parecer le dejó asombrado. No me extraña, porque en Londres hizo gala de una pulsación riquísima, un colorido fuera de lo común, una chispa encantadora y una concentración admirable a la hora de desgranar las melodías más evocadoras. Estupendo recital, pues. A ver si pronto puedo volver por la capital británica: parece imposible encontrar una mayor concentración de espectáculos de música clásica por día en todo el planeta. Lástima que sea una ciudad tan rematadamente cara.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Parece la hermana de Carla Bruni, pero espero que al menos tenga mejor voz.

Anónimo dijo...

Yo la escuché en el Covent Garden en año pasado cantando Pamina, en La Flauta Mágica. No la conocía era, y me pareció impresionante. Lo mejor,de toda la función, que por otro lado era de muy buen nivel.

Lástima que el papel de Pamina fuese tan corto.