martes, 14 de octubre de 2008

Una Segunda de Sibelius mítica: Barbirolli, 1962

¿Por qué es tan admirable el Sibelius de Barbirolli? Pues por ofrecer un planteamiento decididamente visionario, diríamos que "antirromántico", lleno de electricidad y nervio sin dejar de estar fabulosamente trazado en su arquitectura ni de ser implacable en su desarrollo, en el que la escasa preocupación por la belleza sonora se plasma en sonoridades aristadas e incisivas, y en el que la emotividad resulta siempre sobria y nada contemplativa , no habiendo espacio alguno para la opulencia sonora, y menos aún para la grandilocuencia o la blandura. Es por ello por lo que a algunas personas puede no gustarle, comenzando por su esposa Lady Evelyn, quien al parecer fue la culpable de que EMI retrasara tantos años la aparición en compacto de la integral sinfónica grabada por Sir John en la segunda mitad de los sesenta al frente de su Hallé Orchestra.

Finalmente su genial trabajo salió a la luz en el nuevo formato, pero éramos muchos los que suspirábamos por la reedición en CD -apareció fugazmente hace años- del registro que de la Segunda Sinfonía realizó en 1962 para Reader's Digest y RCA bajo la supervisión técnica del productor Charles Gerhardt, lo que, como bien sabemos los que amamos las grabaciones de música de cine realizadas bajo la batuta de esta último, anuncia una extraordinaria calidad de sonido cortesía del ingeniero Kenneth Wilkinson. Testament lo trae de nuevo a la circulación y su soberbia toma sonora, claramente superior a las realizadas por EMI, beneficia en gran medida a esta interpretación que también juega con la ventaja de una Royal Philharmonic Orchestra superior a la Hallé.

Cuestiones técnicas aparte aquí hay algo más, y es una especial inspiración por parte de una batuta más escarpada, tensa, visceral y dramática que nunca: su logro más impresionante lo alcanza en un segundo movimiento tan terrorífico como desgarrador, mientras que el final sobresale por un apasionamiento más implacable que emotivo. Por descontado que hay otras opciones interpretativas, en primerísimo lugar la poética, evocadora y bellísimamente sonada de Bernstein con la Filarmónica de Viena (¡a ver si de una vez la sacan en DVD!), pero con ésta de Barbiroli'62 la partitura suena mucho más "moderna" que nunca. Digamos que mientras el norteamericano pinta un majestuoso paisaje romántico, Barbirolli esboza un lienzo a medio camino entre el expresionismo, el futurismo y la abstracción en el que las líneas de tensión cobran el mayor protagonismo.

Tan genial es este logro que la seca y nerviosa Quinta hasta ahora inédita que acompaña la edición, una toma de los Proms de 1968 con la Hallé, palidece a su lado. Da igual: este CD hay que tenerlo. En España se vende caro, pero he de advertir a quien tenga la suerte de asomarse por Londres que pude hacerme con él a un precio estupendo en el HMV de Oxford Street, donde por estas fechas buena parte de los fondos de Testament están en oferta. Dicho queda.

3 comentarios:

Rafa dijo...

Ah, ya lo veo. ¿Qué opinas de los últimos acercamientos, Legerstam, Vänska, Oramo?

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Me temo que sobrestimas mi tiempo libre para escuchar música, Rafael. No conozco nada del Sibelius de esos directores. Un saludo.

Rafa dijo...

Jejeje, no pasa nada. Es mi naturaleza sobrestimar al prójimo, Fernando.