lunes, 11 de mayo de 2009

Discografía de las sinfonías de Brahms (VII): el adusto dramatismo de Barbirolli

Este ciclo no ha tenido ninguna suerte discográfica. Mientras que los conciertos para piano de Brahms grabados por Barbirolli para EMI junto a Daniel Barenboim han sido reeditados en numerosas ocasiones, celebrados habitualmente por la crítica como un gran logro artístico en el terreno concertante, las sinfonías registradas al frente nada menos que de la Filarmónica de Viena en 1967 por Sir John no han conocido aún una edición oficial en compacto por parte del sello del perrito.

Brahms_Barbirolli

El acercamiento que el genial director ofreció de estas partituras es sobrio, adusto y particularmente sombrío, de una formidable concentración interior, en una línea no muy distante de las de un Klemperer (enlace) o un Szell (enlace), pero alcanzando mayor inspiración que el primero y, desde luego, una muy superior emotividad y personalidad que el segundo.

Sorprende particularmente el tratamiento de la Filarmónica de Viena: antes que recrearse en la hermosísima sonoridad de la mítica agrupación, mas sin renunciar a un sonido “bello” o “clásico”, Barbirolli opta por una incisividad que no deja de recordar a la de la New Philharmonia Orchestra, con la que grabó los conciertos. Ni que decir tiene que la claridad resulta siempre admirable, aunque en la formación austriaca se detecte puntualmente alguna inseguridad.

De la Primera ofrece Sir John una lectura tan intensa como sobria, adoptando un enfoque ominoso ajeno a todo entusiasmo triunfalista. No se deja llevar por el hedonismo en los pasajes líricos, desplegados con un sentimiento un tanto distante pero muy sincero. Por lo demás, queda en evidencia que no es el suyo un Brahms juvenil, pero tampoco exactamente otoñal, sino más bien maduro y concentrado.

En Segunda, como suele hacer Barbirolli, se indaga en el lado sombrío y trágico de las cosas. El resultado es una lectura dramática y llena de fuerza pero muy alejada del ardor y el frenesí de otros directores; Klemperer es sin duda el precedente más claro.

Brahms_Barbirolli_Unesco

Particularmente sombría resulta la Tercera, de la que nuestro director ofrece una interpretación lenta y muy bien diseccionada. Hasta tal punto renuncia Barbirolli a cualquier concesión que se llega a echar de menos algo más de “humanismo”.

Lenta, concentrada, profunda y abiertamente dramática resulta con Sir John la Cuarta, no muy emotiva en los pasajes líricos -que no obstante paladea sin la menor precipitación-, pero sí rebelde y áspera cuando debe. La tensión interna es admirable, y el desarrollo ofrece un pulso implacable que no conoce la menor relajación.

Es esta quizá la sinfonía más extraordinariamente interpretada de las cuatro. El primer movimiento, que posee gran hondura poética, está llevado con dramatismo pero sin especial carácter visionario ni desgarro en el clímax. El Andante moderato alcanza mucha fuera interior. La energía del tercero no conoce aquí carácter lúdico alguno. El tema con variaciones, finalmente, desprende un sabor muy amargo y termina en una coda expuesta sin frenesí, pero llena de rabia contenida.

En las Variaciones Haydn no alcanza Barbirolli la poesía que pocos años más tarde ofrecerá Karl Böhm al frente de la misma orquesta -una recreación a día de hoy insuperada-, aunque en contrapartida ofrece una mayor dosis de electricidad y garra dramática.

Sensacional la Obertura trágica, una lectura de especial intensidad en la que nuestro director, en absoluto dispuesto a realizar concesiones, se decanta por el dramatismo y la violencia. Y singularísima la Obertura Académica: hay sin duda interpretaciones más brillantes, humorísticas y jubilosas, pero ninguna tan maravillosamente paladea en sus melodías, tan pormenorizadamente analizada en sus texturas, tan cálida y efusiva en su desarrollo y, desde luego, dotada de un final tan lleno de grandeza como carente de retórica.

Estas imprescindibles lecturas de Académica, Trágica y Variaciones Haydn se encuentran actualmente editadas en un doble CD, no menos imprescindible, que contiene los arriba citados conciertos para piano. Las sinfonías, como decíamos arriba, no han conocido aún edición oficial por parte de EMI, pero aún se pueden comprar por internet ejemplares de las ediciones baratas que sacaron algunas distribuidoras bajo la licencia del sello británico, y que en España se pudieron localizar en algunos supermercados. Recomendabilidad máxima.

4 comentarios:

Sergio dijo...

y en el emule lo tienes todito

FLV-M dijo...

Gracias ;-)

Jasco dijo...

Y Quería darte las gracias por escribir esta serie de entradas sobre las diferentes versiones de las sinfonías de Brahms. Me has descubierto algunas que no conocía y que desde luego merecía la pena escuchar (y me ha evitado dedicarle tiempo a otras...); como ésta de Barbirolli, que a su vez me ha hecho volver a los brazos de Brahms que hacía tiempo que lo tenía olvidado. Qué maravilla. Le da mil vueltas a la de Gardiner.

Un abrazo, me gustaría transmitirte ánimos para hacer más de estos escritos de audición y crítica.

Fdo. ¡un nuevo lector!

FLV-M dijo...

Mil gracias por las vitaminas, Jasco, que las va uno necesitando. Un cordial saludo.