miércoles, 1 de julio de 2009

Homenaje a Karajan: blando Ozawa, insoportable Mutter

BEETHOVEN: Concierto para violín. TCHAIKOVSKY: Sexta sinfonía, “patética”.
Anne-Sohie Mutter, violín. Orquesta Filarmónica de Berlín. Dir: Seiji Ozawa.
Medici Arts, 207218
DVD - 113'
DDD
Ferysa
***

El 28 de enero de 2008 se celebró en Viena un concierto conmemorativo de los cien años del nacimiento de Herbert von Karajan. En él participaron dos figuras muy vinculas al maestro en sus últimos años: Anne-Sophie Mutter y Seiji Ozawa. Junto a ellos, una soberbia Filarmónica de Berlín que ni en la Sala Dorada del Musikverein pierde su peculiar sonoridad. Medici Arts lo edita ahora con calidad audiovisual superlativa. Por desgracia, los resultados interpretativos dejaron que desear.

Se veía venir en el caso de la Mutter, pues su última grabación del concierto de Tchaikovsky y algunos de sus Mozarts recientes nos presentaban a una violinista que, consciente de poseer unas facultades técnicas sobrehumanas, camina hacia la pretenciosidad más narcisista.

Dirigida por un Ozawa blando, lánguido y ajeno por completo a los conflictos dramáticos de la pieza, Mutter nos ofrece un catálogo de amaneramientos que hacen la audición insoportable, especialmente a partir de la cadenza (Kreisler) del primer movimiento, si bien uno puede echar unas risas en las últimos compases del segundo (“toca como una gallina”, decía Celibidache) y despertarse un poco en el Allegro final, lo menos deplorable de la interpretación.

Ni que decir tiene que su registro con el propio Karajan es muy superior a éste, y mejor aún la toma radiofónica con Solti que circula por Internet. De propina, una pretendidamente esencial interpretación de la sarabande de la Partita nº 2 de Bach.

La Sinfonía Patética está bastante más lograda, pero no se salva de irregularidades. El modelo es aquí el propio Karajan: belleza sonora, elegancia, refinamiento y arquitectura se ponen por encima de los aspectos expresivos. Lo que ocurre es que lo que en el salzburgués era superficie “con contenido”, en el maestro oriental se queda en mero envoltorio. Al menos en un primer movimiento muy característico de Ozawa, es decir, elegantísimo y de elevada sensibilidad tímbrica pero en exceso blando; la comparación con lo que en la misma sala hizo Karajan lustros atrás al frente de la Filarmónica de Viena (DVD Sony) salta a la vista.

El Allegro con grazia posee admirable cantabilidad pero no permite entrever el drama. El tercer movimiento está muy bien trazado y, venturosamente, apuesta por la musicalidad mucho antes que por el mero estruendo sonoro, si bien se echan de menos un poco más de garra y carácter visionario.

El nivel sube (de ahí las tres estrellas de la calificación global) en un magnífico movimiento conclusivo que se beneficia de la sonoridad robusta, oscura y empastadísima de la orquesta berlinesa y de un Ozawa, aquí sí, de una sinceridad emocional a la altura de las circunstancias.
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Artículo publicado en el número de julio-agosto de 2009 de la revista Ritmo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que crítica más lamentable haces, deberías dedicarte a hacer otra cosa en vez de críticas 'musicales' (si es que se le puede llamar de esa forma), claro que hoy en día cualquiera tiene un blog. El último Mozart de Mutter es reconocidamente espectacularmente, y si te pones un DVD audiovisual y te fijas más en lo visual que en el audio... ponte un CD.
Iñigo