sábado, 1 de junio de 2013

Sensacional Khachaturian de Khachatryan en Valencia

Hace poco hablé en este blog de Sergey Khachatryan y su manera de abordar el concierto para violín de Beethoven. Pues bien, ayer viernes 31 ofreció junto a la Orquesta de Valencia el muy vistoso y comunicativo, pero también ruidoso y algo superficial, que Aram Khachaturian escribió en 1940 con dedicatoria a un David Oistrakh que inmortalizó la página en una tremenda recreación para el sello EMI. El violinista armenio -compatriota del compositor, pues- lo grabó en 2003 para el sello Naive junto a la Sinfonia Varsovia y el maestro Emmanuel Krivine.


De esa interpretación apunté en mi bloc de notas lo siguiente:
"Dirección muy notable, bien llevada, menos incisiva que la del propio compositor, y con gran sentido de la sensualidad y la calidez en el segundo movimiento, aunque no logra soslayar la vulgaridad de la escritura en algunos tuttis. Solista espléndido, muy comunicativo y sincero además de pletórico en virtuosismo, que frasea con tanta cantabilidad como concentración y acierta en el sabor popular de la obra sin resultar superficial".
Pues bien, semejante descripción se queda cortísima con respecto a lo que pudimos escuchar ayer en el Palau de la Música de Valencia. Pudo influir la escucha en directo (¡no hay disco comparable con el fenómeno de la música en vivo!), pero mi impresión es que el aún joven artista ha profundizado más aún en la obra en estos diez años transcurridos desde la referida grabación: intensísimo y con no poca angustia vital -aunque no nerviosismo ni excesiva carga de aristas- su primer movimiento, cantado con un lirismo al mismo tiempo evocador y desgarrado el segundo, y luminoso pero no ajeno a los acentos lacerantes el tercero, su recreación se benefició además de un sonido de enorme maleabilidad en volumen, colores y texturas, que es ahí -y no principalmente en la agilidad digital, que de esa también la hubo- donde se demuestra el virtuosismo de un solista. A mi entender, a la altura de Oistrakh. El acompañamiento de Yaron Traub, no muy atento a los aspectos más nocturnales del movimiento central, fue eficaz y se mantuvo venturosamente ajeno a los aspectos más efectistas de la escritura.

De propina, una canción armenia recreada por Khachatryan con una concentración asombrosa y una cantabilidad de gran hondura al tiempo que transida de dolor. ¿Fue consciente el público valenciano de haber asistido a la actuación de un verdadero prodigio del violín? No estoy seguro, porque aunque los aplausos fueron intensos, lo fueron más aún en una Quinta de Tchaikovsky dirigida por el maestro israelí con ardor, sinceridad y ningún interés por los amaneramientos sonoros ni por los decibelios gratuitos, pero un tanto tosca en su planificación y no muy bien tocada por la Orquesta de Valencia, cuyos metales no parecían estar precisamente en el mejor de sus momentos.

En homenaje al maestro José María Cervera Collado, Traub cerró el concierto con una cálida aunque algo primaria recreación del no por celebérrimo menos hermoso Intermezzo de Cavalleria Rusticana.

5 comentarios:

Bruno dijo...

Su crónica me lleva a recordar que escuché en directo ese concierto por la OMV y los hermanos García Asensio hace la tira de años. ¿50?
Tengo la versión de Kogan, ¡en vinilo de 25 cm!
Trasteando escuché hace tiempo la versión de Khachatryan en you tube y me asombró el sabor popular armenio de la obra, a ras de suelo, y el desgarro del tiempo central. Parecía otro concierto. ¡Si el autor lo hubiera pulido algo...!

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias por la aportación, Bruno. He aprovechado para colocar el audio que usted cita de YouTube para que otros lectores puedan disfrutar también de la interpretación.

Los comentarios los escribí apresuradamente y me faltó por desarrollar algunos aspectos: como usted muy bien indica, el sabor popular de la lectura de Khachatryan es muy marcado, pero esto no debe entenderse como un intento de banalizar el contenido de la obra, porque -como también señala- la visión del violinista armenio resulta particularmente intensa y desgarrada. E insistiría yo que lo fue más aún el viernes en Valencia, a mi entender.

Ah, ayer estuve en el Otello en Les Arts: la cosa empezó como "rutina de altura" y terminó de modo sensacional, al menos por parte de Mehta. Ya escribiré más adelante sobre este Verdi. Ahora el tiempo invita a playa, y luego me queda mucha carretera para volver a mi refugio segureño. Gracias de nuevo. Un saludo.

Bruno dijo...

De la interpretación de Kogan, hace tiempo que no la escucho, recuerdo que era un concierto bullanguero, despreocupado y popular pero el tiempo lento lo interpretaba como una serenata nocturna. Música poética y plenamente romántica. Era un movimiento importante.(No conozco la versión de Oistrach, realmente es un concierto infrecuente y al autor se le conoce más por sus ballets). No le extrañará mi asombro al ver el partido que le sacaba este joven. Es de esas interpretaciones que te hacer ver otra obra. Conociendo otra música del autor me queda la duda de si imaginó este drama o el intérprete le ha desnudado el alma.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Tiene razón, en esta música se aprecia un drama subterráneo que no se sabe muy bien hasta qué punto estaba ya desarrollado entre líneas en la partitura. Lo cuerto es que ya Oistrakh apuntaba en esa dirección en su magistral registro para EMI con el compositor dirigiendo. Creo que las otras interpretaciones que he escuchado, las de Henryk Szeryng y Julia Fischer (1964 y 2004 respectivamente), y cada una por motivos distintos, no aciertan en la misma medida que el genial violinista ruso o el joven Khachatryan a integral la vertiente más digamos epidérmica de la obra con la que se esconde entre los pliegues.

Bruno dijo...

La versión que le cito de Kogan es con el autor, no otra que grabó posteriormente en América en Mercury, que tampoco conozco. Y Kogan era un tipo bastante serio.
Me da la sensación que el autor no pensó en esa posibilidad.
Pienso que esto pasa muchas veces y es el mérito del oficio del director. Basta con pensar las diferentes versiones, enfoques de la obra, distintas y buenas de la misma obra. Está claro que el autor no estaba en todas las alternativas.
Estas reflexiones son las que me hacen considerar por los menos dos factores en la interpretación aparte de la calidad técnica: El enfoque y la musicalidad de la interpretación en sí. No hará falta que le diga que eso pone algo en cuestión el asunto de las jerarquías. Yo agruparía por enfoques y luego por musicalidad (Calidad y coherencia con el enfoque)
Me tendré que volver a escuchar ese 25 cm.